Casi todos los pedidos que recibimos empiezan igual: alguien tiene una idea completa en la cabeza, con quince funciones y un plan a un año. Nuestra primera pregunta nunca es "¿cómo lo construimos?" sino "¿qué parte de esto necesitás probar primero?".
Un MVP (producto mínimo viable) no es una versión pobre de la app soñada. Es la versión más chica que ya te dice algo real sobre tu negocio: si la gente lo usa, si resuelve el problema, si vale la pena seguir invirtiendo.
Por qué el precio es fijo
Cuando el alcance está definido de entrada, el presupuesto deja de ser una negociación eterna. Sabés exactamente qué vas a recibir y cuánto cuesta, sin sorpresas a mitad de camino. Eso también nos obliga a nosotros a ser honestos sobre qué entra y qué no entra en esa primera versión.
Por qué el código fuente es tuyo
No vendemos una suscripción disfrazada de producto. Si mañana querés seguir el proyecto con otro equipo, con nosotros mismos, o dejarlo como está, la decisión es tuya porque el código te pertenece desde el día uno.
La pregunta correcta no es "¿qué tan grande puede ser la app?" sino "¿qué es lo mínimo que necesito para saber si esto funciona?"
Esa es la idea que ordena cada proyecto que armamos en NMFT: entregar algo real, medible y tuyo, lo antes posible.