Escribinos
Navegación
← Volver al blog
Arte

Oráculo Nahual: cuando el tarot se cruza con el calendario maya

Un sistema propio, no una copia de ninguno de los dos: 22 arcanos, 20 nahuales del tzolkin y 13 tonos galácticos, combinados en una sola lectura.

Carta de tarot girando en el aire con un mandala generativo en el dorso
La carta se revela girando en 3D, con un glifo generado según el nahual que salió.
Ver el código github.com/nmftstudio/oraculo_nahual

Queríamos un oráculo que no fuera "el tarot de siempre" ni "el horóscopo maya de siempre", sino algo que naciera del cruce entre los dos. La idea de fondo: cada consulta te entrega tres piezas que se leen juntas — un arcano del tarot, un nahual del tzolkin maya y un tono galáctico — y el texto final las combina en una sola frase, no en tres párrafos separados.

Tres sistemas, una sola lectura

Los 22 arcanos mayores están reescritos con una frase propia cada uno (por ejemplo, La Torre no es "desastre inminente" sino "la caída que ordena el caos acumulado"). Los 20 nahuales del tzolkin — Imix, Ik, Akbal, y así — tienen el mismo tratamiento: una energía, no una definición de manual. Y los 13 tonos galácticos aportan la modulación final, el "cómo" se vive esa combinación.

La consulta arma la lectura combinando un arcano al azar, un nahual al azar y un tono al azar, y arma una sola oración que los entreteje: "[Arcano] camina junto a [Nahual]: [fragmento], con [fragmento]. Tu tono es [Tono] — [fragmento]." El resultado no se siente como tres sistemas pegados con cinta, sino como una sola voz.

El ritual: escaneo, terminal, carta

La consulta tiene tres pantallas. Primero, un botón: "Consultar al oráculo". Después, una pantalla de escaneo — le pedimos permiso a la cámara y mostramos el video con un filtro grisáceo, mientras una terminal va tipeando líneas como "leyendo geometría del rostro..." o "cruzando con calendario tzolkin...". Si no hay cámara disponible, el escaneo sigue igual, solo que sin el video de fondo — el oráculo "lee el instante" en cambio de leer un rostro.

Después de esa breve espera dramática, aparece la carta: una elipse que gira 180 grados en 3D, del dorso (un sello con mandala generativo) al frente, donde se revela el arcano, el nahual y el tono con un glifo propio.

Glifos que se generan, no se dibujan

Cada nahual tiene un glifo distinto, pero no son 20 ilustraciones hechas a mano: son SVG generados por código a partir del índice del nahual. La cantidad de rayos, el radio interior, el tipo de figura central (triángulo o cuadrado) y hasta la rotación salen de operaciones simples sobre ese número. El resultado es un sistema visual coherente — todos los glifos comparten una misma lógica geométrica — sin tener que diseñar veinte símbolos a mano.

El mandala del dorso de la carta gira despacio, todo el tiempo, incluso antes de que sepas qué te va a tocar.

Ese dorso — el sello que ves antes de la revelación — también es SVG generado por código, con anillos concéntricos y doce rayos que alternan entre dorado y fucsia. Gira solo, a 100 segundos por vuelta, como un gesto silencioso de que hay algo vivo ahí antes de tocar nada.

Todo esto — cámara, animación 3D, glifos generativos — vive en un único index.html de 712 líneas, sin dependencias externas más que las tipografías. Es de los proyectos más autocontenidos que armamos, y por eso mismo es de los que mejor encajan en el espíritu del Laboratorio: se abre y ya está andando.