Nos gustan los juegos con una vuelta diaria — Wordle es el ejemplo obvio, pero también Connections, o el juego de la canción del día. Todos comparten algo: le pasa lo mismo a todo el mundo el mismo día, y el resultado se comparte como un mapa de emojis sin spoilear la respuesta. Quisimos hacer nuestra versión de eso, pero con arte en vez de palabras.
La mecánica: pixelado que va bajando
Cada partida arranca con el cuadro reducido a un mosaico de bloques enormes, prácticamente irreconocible. Con cada intento fallido, el nivel de pixelado baja un escalón: la imagen se ve un poco más nítida, pero nunca del todo — hasta que acertás o se te acaban los cinco intentos. Técnicamente es simple: reducimos la imagen a una resolución mínima con un filtro de caja y la volvemos a escalar hacia arriba sin suavizado, así el "efecto Minecraft" queda intencional y prolijo, no un blur random.
El umbral mínimo de pixelado está calibrado al 6% del tamaño original — lo suficientemente abstracto como para no regalar la respuesta a primera vista, pero sin volverse una sopa de píxeles imposible de leer ni siquiera al final.
El mismo cuadro para todo el mundo, cada hora
No hay servidor guardando cuál es el cuadro del momento: la obra se elige con un hash determinístico calculado a partir de la fecha y la hora actuales (formato AAAA-MM-DD-HH). Ese hash define un índice sobre el banco de obras, así que cualquiera que entre durante esa misma hora ve exactamente el mismo cuadro, sin coordinar nada entre sí. Cuando cambia la hora, cambia la obra.
Doce opciones, ni una pista de más
Adivinar no es escribir el nombre a mano: elegís entre doce opciones en un desplegable, mezclando las obras correctas del banco con algunos comodines conocidos (Guernica, Las Meninas, El Beso). Esa cantidad de opciones — ni tres, que sería trivial, ni cincuenta, que sería agotador — está pensada para que haga falta mirar bien la imagen, no adivinar por descarte.
Que la posición o la extensión del texto no sea, sin querer, la pista real del juego.
El festejo y el resultado para compartir
Cuando acertás, la app tira confetti — literal, con un canvas y una librería de partículas — y arma un resumen de texto con la cantidad de intentos y una fila de cuadraditos verdes y rojos, al estilo Wordle, listo para pegar en cualquier chat sin revelar cuál era la obra hasta que la otra persona también la juegue.
Está hecha en Streamlit y Python, con Pillow para todo el procesamiento de imagen — el pixelado, y también un generador procedimental de respaldo que arma un lienzo abstracto con los colores dominantes de la obra si la imagen original no se puede descargar. Por ser una app de Python con servidor propio (no un HTML estático), no va a aparecer listada automáticamente en el Laboratorio como los otros dos proyectos de esta tanda, pero el código ya está público en el repo.