La cámara lúcida original es un instrumento óptico del siglo XIX: un prisma que, puesto frente al ojo, superpone la imagen de lo que se está mirando sobre la superficie donde se dibuja. El efecto es que la mano puede trazar con una precisión que a ojo libre es mucho más difícil de lograr. Es, en el fondo, una forma analógica de lo que hoy pensamos como "realidad aumentada".
El mismo truco, con la cámara del celular
Cámara clara toma esa idea y la resuelve con lo que ya tenemos a mano: la cámara del teléfono. En vez de un prisma físico, la superposición se arma en el navegador, mostrando el mundo real como referencia para trazar encima. Es el mismo principio de 1806, resuelto con software en vez de vidrio.
Como el resto de nuestros proyectos experimentales, está pensado para andar directo en el navegador, sin instalar nada: se pide permiso de cámara y listo, el instrumento queda disponible ahí mismo.
Un proyecto con nombre propio
Este no nació como un encargo de cliente, sino como una pieza pensada para alguien en particular. A veces la mejor forma de probar una idea técnica es dedicándosela a una persona real, con un propósito concreto en mente, en vez de a un caso de uso abstracto.
Un instrumento del siglo XIX, reconstruido en el navegador: la misma idea, otro material.
Es otra muestra de lo que más nos interesa explorar fuera de los proyectos de cliente: instrumentos chicos, con una idea clara detrás, que combinan algo de historia de la técnica con las herramientas que tenemos hoy en la web.